En medio de la avanzada del gobierno y la patronal contra las condiciones de vida de las mayorías, y las pujas y tensiones en torno a su agenda parlamentaria inmediata, llegó nuevamente al país una misión supervisora del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Se le pagó otra cuota de intereses– casi mil millones de dólares – y se anunciaron acuerdos con EEUU de entrega comercial y de saqueo mineral. Días antes, Milei obligó a renunciar al director del INDEC para evitar que se actualice el índice de inflación y de pobreza y, en el medio, retiró al Estado argentino como querellante de una de las causas judiciales por la ilegalidad de decisión y firma de Macri, Caputo, Sturzenegger y otros, del Acuerdo que nos volvió al control del FMI en 2018. El gobierno de Milei se alinea con los intereses de EEUU, en especial del gobierno de Trump, y avala tanto la agresión imperial contra Venezuela, Cuba y Haití en nuestra región, como el genocidio en Gaza contra el pueblo palestino.
No hay casualidades. Buscan construir un país para pocos, donde prevalezcan los negocios financieros y extractivistas, mientras las mayorías vivamos cada vez peor. La misión del FMI tiene como objetivo declarado auditar el cumplimiento de las condiciones del préstamo firmado con el gobierno de Milei en abril de 2025, ante las falencias de su proyecto económico y la imposibilidad de hacer frente a los pagos de deuda reclamados. Un nuevo desembolso de ese préstamo depende del visto bueno de la misión y la aprobación del Directorio del Fondo, donde EEUU, Japón, Europa y Canadá tienen la mayoría y EEUU el poder de veto.
La misión se enfocará en el esquema cambiario y el nuevo incumplimiento en la acumulación de reservas – vital para asegurar el pago de la estafa de la deuda. Pero el examen del FMI es integral y sus prioridades, como las de EEUU, se expresan en la agenda parlamentaria de estos días. En juego no están solo metas explícitas como la profundización de la motosierra y la reforma laboral regresiva (pautada para fines de 2025). También hay otras que cuentan con el aval implícito del FMI, como el desguace de la ley de glaciares (para aumentar las exportaciones con el saqueo minero), el reforzamiento represivo (con las nuevas funciones de la SIDE, la baja de edad de punibilidad que afecta principalmente a la juventud de los sectores más empobrecidos, la presencia militar de EEUU), y el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea.
Nada que genere empleo ni bienestar; todo para profundizar la precarización laboral y previsional, la crisis socioambiental, la criminalización de la protesta, la deuda y la dependencia económica.
Desde la Autoconvocatoria por la Suspensión del Pago e Investigación de la Deuda, repudiamos esta nueva misión del Fondo y las presiones crecientes del FMI y EEUU a favor de sus intereses geopolíticos, empresas y fondos especuladores. Llamamos al pueblo trabajador, a todas las expresiones populares, a unirse en el rechazo, articulando las luchas y solidarizándonos entre quienes sufrimos los impactos de este modelo de explotación y entrega y peleamos por una vida con dignidad para todxs.
Llamamos a colmar las calles este 11 de febrero y todas las veces que haga falta, contra la reforma laboral, la Ley de glaciares y todo el paquete de leyes antipopulares. Forjemos la más amplia unidad para frenar todo lo que atenta contra nuestra soberanía y derechos, conquistados tras décadas de lucha.
¡Paro general y Plan de Lucha YA!
